Difícil situación de productores de cerdo por fiebre porcina e importaciones

Las importaciones de cerdo y la Fiebre Porcina Africana han ahogado a los porcicultores dominicanos.
Las principales granjas porcinas del país se han resentido por estos factores sin que hasta el momento desde el gobierno hayan comprendido la profundidad de la situación.
La Asociación de Porcicultores de Moca reveló que Fiebre Porcina provocó una reducción de más del 50 % de la producción porcina nacional, pasando de contar con unas 110,000 cerdas madres a 40,000.
Alfredo Compres señaló que dicha reducción ha obligado al mercado nacional a depender cada vez más de las importaciones para cubrir la demanda de las industrias embutidoras y las cadenas de supermercados.
“Lamentamos mucho que a esta altura del problema todavía no hay un plan unificado para el manejo del virus, convirtiéndose este en una epidemia endémica”, señaló
Para Compres, la recuperación del sector dependerá de que el país pueda repoblar de nuevo su producción porcina. Sin embargo, ese proceso no resolverá por sí solo el problema, ya que durante los años de menor producción nacional también se han perdido mercados.
“Una vez que el sector consiga recuperar su capacidad productiva, tendrá que volver a conquistar esos espacios y competir con las importaciones que han ocupado parte del mercado nacional”, dijo.
De su lado, el asesor en producción de cerdo, Pedro Porrelo, entiende que la falta de acción a tiempo de la enfermedad y la esperanza en una vacuna llevó a que la enfermedad se convirtiera en endémica.
Ahora la producción porcina se redujo de forma significativa, dijo al lamentar que la situación mantiene bajo amenaza a las granjas que todavía producen cerdos y limita la recuperación de la actividad porcina.
“Una granja comercial podía contar con entre 5,000 y 7,000 cerdos, por lo que la desaparición de estas unidades representa una reducción importante de la capacidad productiva nacional”, señaló.
Ahora hay más granjas de traspatio que antes, dijo al explicar que miles de familias del campo mantienen pocos animales para consumo o venta. Estas unidades, sin embargo, no compensan la capacidad de producción que tenían las grandes granjas comerciales.
Indicó que justo esas granjas sin ningún tipo de bioseguridad son el principal riesgo para las granjas que permanecen activo el virus y llegue a sus instalaciones de las grandes empresas.
Indicó que el costo político del momento de eliminar la producción de cerdo cuando se detecto la enfermedad ha sido tener una enfermedad endémica en el país.

