El Fin de la Abundancia…

Por Guillermo Tejeda

(Director Resumen Final Digital)

Los dominicanos deberíamos, comenzando por el gobierno, asumir como nuestra la advertencia que ha hecho el presidente francés Enmanuel Macron.

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Macron ha pronosticado “el fin de la abundancia” reconociendo los peligros que suponen una inflación que amenaza con recesión en Europa y que ha llegado a Estados Unidos, en este caso, el principal socio comercial de la República Dominicana.

Es el momento de sacrificios en países ricos, mientras los dominicanos no acabamos de entender lo que significa la austeridad para enfrentar una crisis que podría agravarse con el paso de los días.

Desde el gobierno, como es natural, se promueve el optimismo, pero esto debe acompañarse de otros ingredientes que le hagan comprender al dominicano que estamos en una época de vacas flacas y que el granero de la abundancia se ha ido esfumando con el complejo y confuso entorno internacional.

El último informe anual de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) señala claramente por donde anda la cosa. Es cierto que pronostican un crecimiento de la economía dominicana estimada en un 5.3 por ciento que los voceros oficiales se han encargado de amplificar.

Pero se alerta sobre los desafíos de reactivar la inversión y el crecimiento en un contexto de crecientes restricciones externas e internas.

El documento destaca que los países de América Latina y el Caribe, entre la que destaca República Dominicana, tienen ante sí un panorama económico  complejo en 2022 y en los años venideros. Al  menor crecimiento  económico se suman las fuertes presiones inflacionarias, el bajo dinamismo de la creación de empleo, caídas de la inversión y crecientes demandas sociales.

“Esta situación se ha traducido en grandes desafíos para la política macroeconómica, que debe conciliar políticas que impulsen la reactivación económica con políticas dirigidas a controlar la inflación y dar sostenibilidad a las finanzas públicas”.

Pero ha sido el presidente Macron quien ha ido más directo para graficar la situación, al hablar claramente del “fin de la abundancia” en uno de los países más ricos de Europa.

¿Qué nos deja a nosotros los dominicanos que siempre tenemos apretado el cinturón?…

Hay que dejar el complejo de creernos que somos un país rico, un paraíso en medio del Caribe y asumir la austeridad como un asunto personal, aunque desde el gobierno se exhiba una mesa de abundancia, que todos sabemos que se sustenta en las patas del financiamiento internacional, unos préstamos que hay que pagar en monedas tan fuertes como los sacrificios que esto implica para el bolsillo de una clase media que ha visto reducir de manera drástica sus condiciones de vida.

Ojalá y que el discurso del presidente Enmanuel Macron en Francia pidiendo sacrificios a sus ministros y advirtiendo sobre el “fin de la abundancia”, tenga repercusiones en esta isla caribeña y sobre todo, en los estamentos de poder y un empresariado concentrado en la acumulación de riquezas, ignorando que el precio de la estabilidad social y el fortalecimiento de la democracia, también tienen un precio que hay que paga,r para continuar cosechando las inversiones cada vez más difícil con este complejo panorama internacional.

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