Los negocios que está dejando la crisis haitiana en RD

Por Guillermo Tejeda

(Director Resumen Final de Noticias)

El argumento de la crisis haitiana ha desatado en la República Dominicana una carrera en la compra de armamento y equipos logísticos militar que se utilizan cuando un país está lidiando con una amenaza real para su seguridad.

En medio de la situación de inestabilidad en Haití, que no es de ahora y data de muchos años, las autoridades dominicanas han aprovechado para destinar millones de dólares en la compra de helicópteros, carros de asalto, drones, pertrechos militares, movilizando hacia la frontera a miles de efectivos que han disparado los gastos del ministerio de Defensa sin que la población conozca el monto del dinero utilizado para esos fines.

Vehículos blindados comprados por el gobierno para el Ejército.

En aras de la “seguridad nacional” se están sacrificando otros renglones prioritarios, como el de la salud, con hospitales convertidos todavía en almacenes de enfermos y la propia seguridad interna, amenazada de manera permanente por una delincuencia y criminalidad que mantienen en constante desasosiego a los hogares dominicanos.

Es cierto que en Haití hay un deterioro institucional, que tampoco es nuevo aunque se ha profundizado, la inseguridad se ha incrementado también, pero los haitianos no constituyen una amenaza real para la seguridad que provoque disparar, como ha ocurrido, el presupuesto militar del país.

La inmigración ilegal haitiana, tampoco es nueva y todo el mundo sabe quienes la promueven y protegen en nuestra frontera y a qué bolsillos van a parar las ganancias del lucrativo tráfico de indocumentados y el contrabando de mercancías, drogas y armas que tradicionalmente se ha movido por las provincias fronterizas.

El gobierno se ha aprovechado de la “campaña nacionalista” para sobredimensionar la crisis haitiana y su impacto en este lado de la frontera, al extremo de crear la sensación de que estamos al borde de una guerra con nuestros vecinos, por lo que ha dado riendas sueltas a las compras militares cuando la economía dominicana no está en su mejor momento, descuidando áreas prioritarias para la mejoría de la calidad de vida de nuestra gente.

Haití tiene en estos momentos unas Fuerzas Armadas de papel, sin efectivos ni armas y una policía que no ha sido capaz de someter a las bandas que proliferan por gran parte de su territorio.

No constituyen militarmente una amenaza para la seguridad nacional dominicana, por lo que el gobierno no tenía la necesidad de desviar hacia la compra de material belicista unos recursos que se le han quitado a otras áreas, salud, agricultura, inversión pública de la que precisan la mayoría de las provincias.

La crisis haitiana se ha convertido en una oportunidad de negocios desde el propio gobierno, que se ha manejado con gran opacidad, anunciando cuando ya han estado prácticamente en el país, las millonarias compras para las Fuerzas Armadas, desconocidas por una población con la que se tiene una gran deuda social acumulada, que padece y sufre a diario la falta de servicios y de mecanismos que le permita a los más vulnerables llevar a la mesa el alimento de sus hijos.

Los peligros que afrontan los dominicanos son internos, no son los haitianos que han servido de pretexto con su crisis eterna, para que las autoridades nuestras le den riendas sueltas al gasto en cosas que nunca se prometieron y mucho menos informado a una ciudadanía que no es tomada en cuenta por los gobernantes,

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