¿Comenzaron a rodar cabezas por la improvisación en el gobierno?

Por Guillermo Tejeda
(DIRECTOR RESUMEN FINAL DIGITAL)
Por fin el presidente Luis Abinader parece decidido a apartar a los funcionarios ineficaces, los que han contribuido a desacreditar su gestión provocando un descalabro en la aceptación ciudadana y una crisis de credibilidad en el gobierno.
Aprovechando el apagón general que sumió en penumbras al territorio nacional, ocasionado por la improvisación, en un esfuerzo por encender las luces de una gestión que se apaga en medio de un mar de incapacidad, el jefe de Estado ha emitido dos decretos que podrían marcar el inicio de una evaluación de desempeño de sus funcionarios.
La destitución del director de la OPRET, la Oficina de Reordenamiento del Transporte, institución responsable del Metro y el Teleférico, Rafael Santos, había sido demandada mucho antes de sus infelices declaraciones justificando el caos en las operaciones de esos medios de transporte masivo en medio del apagón general.
El cuestionamiento a la gestión de ese funcionario se viene arrastrando con el desastre en la construcción de la línea del Metro de Los Alcarrizos, un proyecto con el que se ha puesto al presidente Abinader a posponer en múltiples ocasiones la fecha de operación de la obra, que ha sido bautizada por la población como un «cáncamo», por los vicios de construcción que se han detectado en el trayecto.
La otra cabeza que ha caído es la del ingeniero Martín Robles, administrador de la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETED), organismo responsable del blackout» y que tuvo una precaria capacidad de respuesta, lo que exacerbó los ánimos de la población que se lanzó a las calles en varias provincias para exigir el reestablecimiento del servicio eléctrico.
El incidente se atribuyó a un problema en la subestación de 138 kV en San Pedro de Macorís, que desencadenó una falla en cadena que dejó fuera de servicio el sistema nacional interconectado, un error humano, aunque desde litorales del gobierno pretendieron esconder la incompetencia en una denuncia de «sabotaje», señalando hacia la oposición.
Lo cierto es que el sistema de transmisión eléctrica se había descuidado y que el administrador de la ETED se había concentrado más en los asuntos políticos que en los técnicos inherentes a su responsabilidad.
Un organismo técnico asaltado por la política, lo que dio al traste con el apagón del pasado 11 de noviembre, ensombreciendo aún más la credibilidad gubernamental mellada por otros escándalos no menos graves con los que está lidiando en estos momentos el presidente Abinader.
Ojalá y que estas destituciones en la OPRET y la ETED tengan la intención de mandar una señal clara a los servidores gubernamentales, muchos de los cuales se han llegado a creer que el gobierno es una especie de reality show, pretendiendo algunos ser influencers más que funcionarios muy bien pagados con los recursos del Estado.
Todavía está por verse el cumplimiento del pronunciamiento que en una ocasión hizo el presidente Abinader, de que tiene «amigos, no cómplices», sacando del gobierno a quienes han ido a servirse, desvirtuando la función pública y a querer tomar como tontos a los dominicanos, con risibles explicaciones para justificar sus desaciertos.
Aunque parezca tarde, todavía se está a tiempo de revertir los lúgubres pronósticos que han venido haciendo, quienes desde ya pasan balance al segundo mandato del presidente Abinader, quien tampoco podrá concretizar sus deseos de albergar el próximo mes de diciembre una Cumbre de las Américas en la que venía trabajando desde el 2022 y que se convirtió en otro apagón, pero en su política internacional.


La destitución del director de la OPRET, la Oficina de Reordenamiento del Transporte, institución responsable del Metro y el Teleférico, Rafael Santos, había sido demandada mucho antes de sus infelices declaraciones justificando el caos en las operaciones de esos medios de transporte masivo en medio del apagón general.