El títular de este artículo evoca más una novela policíaca que la desgracia de dos fenómenos que estremecen en la actualidad a la sociedad Dominicana, con repercusiones, tanto en lo político-social, como en lo económico y moral del dominicano.
Cito el narcotráfico como factor decisorio del desenlace político electoral de los comicios del 2020, producto del destape del delito de las drogas como fuente de financiación de la actividad política dominicana.
De acuerdo a los testimonios surgidos tras el certamen, el impacto del narcotráfico en las elecciones del 2020, fue el producto de una creciente envolvente de decenas de años, de los carteles de las drogas, permeando a los partidos políticos y las instituciones públicas, en cada rincón del país.
Un especialista de la oncología diría que el narcotráfico ha hecho metástasis en el cuerpo político y social del país. Sus inversiones en la actividad política, en todo el territorio nacional, fue avasallante.
En algunas demarcaciones como Santiago, La Vega y en la región Este, la arenga del narcotráfico se hacía con descaro absoluto, incluso con proclamas difundidas, casi con intención publicitaria, a través de los medios de comunicación de cobertura nacional, y gracias a las redes sociales, expuestas a nivel planetario.
En varios spot publicitarios la población aún puede apreciar a un Miguel Gutiérrez de Santiago o a un Miky López de La Vega, vanagloriarse de haber contribuido con millones pesos al triunfo del partido hoy en el poder.
Un año más tarde, siendo el diputado más votado en su jurisdicción, Gutiérrez era reo de narcotráfico en una cárcel de Miami, Estados Unidos, mientras López, grillete electrónico en pie, defiende haber entregado unos 50 millones de pesos para impulsar el éxito de su partido en los cuestionados comicios, en tanto que su esposa la ex diputada Carmen María Pilarte, purga pena de cinco años en la cárcel de Rafey por lavado de activos del narcotráfico.
Al igual que Gutiérrez, otros funcionarios electos en la nómina del PRM “favorecidos” con el voto popular, son “carne de celda” o en camino hacia ellas, en Estados Unidos.
Llama la atención el empeño del gobierno por instalar la narrativa de que el narcotráfico es un mal de pasados gobiernos, en referencia al PLD, y que el presente ha decido enfrentar con todas sus consecuencias, aunque la proliferación de escándalos producto del auge del narcotráfico, les escupe en la cara, de forma tan ostensible como vomitiva.
Para que el primero progresará, es decir el narcotráfico, se requirió de la participación, complicidad, y el aval de las instituciones creadas para su combate.
Pero más que todo, de sectores de la sociedad que sacan beneficios con su existencia. Me refiero a dirigentes políticos que reciben apoyo económico para solventar sus actividades y ganar espacio en una sociedad carenciada y ausente de las iniciativas públicas.
Pero también el sector empresarial y financiero que engordaron su patrimonio, con vítores y abrazos a estos sectores, en vez de aplicar los controles que le exigen a cualquier ciudadano que se presenta con una modesta suma de dinero. Recursos que por lo general, atesorada a base de esfuerzos y como dice el pueblo, “haciéndose nudos en las tripas”.
Sin embargo, cuando este fenómeno alcanzó los niveles de pandemia fue cuando los narcotraficantes entendieron que podían ganar espacio en la política, y al margen del patrocinio a tal o cual candidato, se convencieron de que podían ocupar espacio en la política, en especial en aquellos partidos carentes de rigor institucional e inobservancia de los valores éticos y morales.
Se estima que para las primeras décadas del siglo XXI ya el narcotráfico habáa calado sus raíces en la sociedad, en base a sus inversiones en los partidos, donando cajas de muertos, recetas a los enfermos ausentes del servicio de salud que debió suplir el Estado o regalando rondas de cervezas o porciones de drogas, entre bachata y reguetón entre quienes visitan el negocio de la esquina.
De modo que hoy el narcotrafico no solo se evedencia con el ir y venir en reiterados casos de extradición de sujetos insertados en las redes que envían cocaína y otras drogas a Estados Unidos y Europa, sino en una fuerza que incide en el devenir de los pueblos.
El presidente Luis Abinader, la Vicepresidenta Raquel Peña y el director de Senasa, Santiago Hazim.
En segundo plano, no por ser menos importante, paso al tema de la corrupción, ya que en pleno debate, los distintos sectores, tratan de establecer el monto del gran desfalco que arruinó las finanzas de ocho millones de beneficiarios del Seguro Nacional de Salud.
Según el Ministerio Público, el escándalo estalló apenas días después de que asumiera el gobierno de Luis Abinader, lo que evidencia la existencia de una planificación y una intención dañosa contra la principal ARS del país.
Hasta el momento se cita al médico y empresario Santiago Hazim, director del seguro SENASA, como armador de un esquema de distracción de una cantidad, que analistas calculan que podría superar los 50 mil millones de pesos.
De acuerdo a quienes investigan el mega-desfalco, la mayoría de estos recursos se utilizaron para impulsar la reelección del presidente Luis Abinader, en los comicios del 2024.
Hazim es aliado cercano del mandatario y promotor de su proyecto político, a través del movimiento OLAS, coordinador del sector externo y encargado de las finanzas del proyecto.
No obstante, se ha determinado que empresarios aliados del gobierno y familiares de los inculpados, obtuvieron grandes beneficios que sirvieron para engordar sus cuentas de bancos o adquirir bienes suntuosos, como villas o edificaciones, vehículos, prendas preciosas y otras inversiones.
Aun el Ministerio Público no termina de procesar a diez supuestos inculpados, ya que antes de agotar la fase preventiva estalló otro escándalo por el trato privilegiado para tres empresarios que se acogieron al beneficio de oportunidad para negociar tratos acomodaticios a cambio de aportar dinero e informaciones que supuestamente ayudarían al proceo.
Prometen que en una segunda parte podrían identificarse otros sectores involucrados en la trama. No obstante, el país aún no se repone del golpe que ha significado los efectos del auge del narcotrafico y la corrupcion en la sociedad, a pesar de la cantidad de filtros institucionales creados para garantizar la pulcritud del servidor público y del ciudadano en su diario vivir.