Estados Unidos, el Estado Islámico y el atentado en Crocus City Hall

Por María Zajárova

(Portavoz del ministerio de Exteriores de Rusia)

Los ingenieros políticos estadounidenses han caído en su propia trampa con historias de que el ataque terrorista en el Crocus City Hall fue llevado a cabo por la organización terrorista Estado Islámico (ISIS).

La razón por la que hacen esto está clara: no tienen otra opción. Miles de millones de dólares y una cantidad de armas sin precedentes, invertidos sin auditorías y con el uso de esquemas corruptos en el régimen de Kiev, una retórica agresiva contra Rusia… Todo ello indica directa e indirectamente la implicación de los actuales ocupantes de la Casa Blanca en el patrocinio del terrorismo ucraniano.

De ahí la “excusa” diaria de Washington a sus subordinados en Kiev, y su intento de cubrirse, junto con el régimen de Zelensky que ellos crearon, con el ‘escudo’ del ISIS. Y entonces cayeron en su propia vieja trampa.

¿Qué es el ISIS? En su época, Washington apoyó, armó y guio activamente a los muyahidines en marcos de sus acciones contra la Unión Soviética en Afganistán. Como resultado de esa campaña afgana surgió Al Qaeda. Dejemos Afganistán por el momento y pasemos a Irak.

En octubre de 2006, sobre la base de la “Asamblea Consultiva de los Muyahidines” se creó un grupo yihadista que unía a los terroristas al-Masri con otros islamistas: el “Estado Islámico de Irak” (ISI). El líder de la nueva organización fue nombrado Abu Omar al-Baghdadi, que poco antes había sido liberado de una prisión iraquí por alguna razón por los estadounidenses.

¡Qué casualidad! Estableció una cooperación activa con los islamistas en Siria que luchan contra el gobierno legítimo de Bashar al Assad, y en abril de 2013, la expansión se reflejó en el nuevo nombre de la organización terrorista: Estado Islámico de Irak y el Levante.

Resulta que después de crear Al Qaeda, los estadounidenses tuvieron algo que ver en la creación de otro monstruo: el ISIS. A petición del gobierno legítimo sirio en 2015, Rusia envió un contingente de sus fuerzas aéreas para ayudar al ejército sirio en la lucha contra los terroristas.

Esto desbarató los planes del ISIS de hacerse con el control de vastos territorios en Irak y Siria. El presidente ruso, Vladímir Putin, propuso en 2015 en la sesión de la Asamblea General de la ONU crear un frente unido anti-ISIS a la manera de la coalición anti-Hitler.

Pero no recibimos como respuesta un acuerdo alegre, sino una sonrisa fiera de Occidente. Los Estados no nos ayudaron entonces, sino todo lo contrario: trataron de impedirnos por todos los medios posibles luchar contra el ISIS. Interesante, ¿verdad?

Al mismo tiempo, en el sureste de Siria sigue existiendo un enclave extremista -el llamado campo de refugiados de al-Tanf- que, bajo control estadounidense, se ha convertido en refugio de terroristas y centro de entrenamiento de los mismos antes de ser enviados a misiones.

En Siria también se ha puesto de manifiesto otra táctica de la Casa Blanca: comprometerse sin fundamento a hacer una distinción clara e informal entre la llamada “oposición moderada” y los terroristas del ISIS.

Por ejemplo, Jabhat Fatah al-Sham (antes Al-Nusra, que era, de hecho, una rama de al-Qaeda en Siria) y otras bandas similares, que finalmente se fusionaron en Hayat Tahrir al-Sham. En una palabra, el “cambio de marca” se ha llevado a cabo, pero aún no se ha producido ninguna desvinculación.

Esto, como probablemente pretendía Washington, está prolongando el conflicto, aumentando el número de víctimas e impidiendo la destrucción final del semillero del terrorismo internacional.

Por una extraña coincidencia, en los últimos años el ISIS ha ajustado sus planes y ahora lleva a cabo incursiones principalmente contra enemigos y adversarios de Estados Unidos: los talibanes en Afganistán, los iraníes, las autoridades legítimas en Siria y contra nosotros.

¿Qué lógica tiene eso, se preguntarán ustedes? Pues la lógica del dinero y el poder. Y en el contexto de la prohibición legal internacional de la intervención directa, también se trata de sembrar el “caos controlado” y remodelar el orden mundial de la mano de los terroristas.

Atención, una pregunta para la Casa Blanca: ¿definitivamente fue el ISIS? ¿No cambiarán de opinión?

-Artículo de María Zajárova, portavoz del ministerio de Exteriores de Rusia, en el periódico Komsomolskaya Pravda

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