La CIA y sus contactos en el país para asesinar a Trujillo

La desclasificación de los documentos secretos relacionados con el asesinato del presidente John F. Kennedy están arrojando luz sobre acontecimientos históricos ocurridos para esa época en la República Dominicana.

Se han puesto al descubierto las acciones de reconocidas familias para salir de Trujillo, las complicidades de otros con crímenes del régimen y los bombardeos para impedir el acceso al poder de políticos que no comulgaran con los dictados de Washington.

En esos papeles han salido a relucir conversaciones comprometedoras, como por ejemplo, una entre el encargado de la estación que mantenía la CIA en Santo Domingo y el doctor Ángel Severo Cabral, uno de los principales conspiradores dominicanos contra el régimen de Rafael Leónidas Trujillo, habrían hablado de la posibilidad de asesinar al dictador en “silencio” pero con posibles efectos colaterales.

El doctor Angel Severo Cabral, quien se puso en contacto con la CIA para la eliminación de Trujillo.

Durante gran parte del documento de 64 páginas que sólo habla del asesinato del tirano, también se mencionan otros nombres de personas que fungieron como los «principales conspiradores dominicanos».

Entre ellos aparecen: Juan Vicini, el doctor Jordi Brossa, Luis Baquero, S. Thomas Stocker (estadounidense residente en RD), José Francisco Tapia, Aulio Brea, Andrés Freitas, Luis Amiama Tió, José René Román, Juan Tomás Díaz, Donald Reid Cabral, Lorenzo D. Berry y Flerida Berry.

El documento clasificado número 104-101214-10034, hecho público recientemente por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, registra todas las conversaciones y planificaciones que mantuvieron las agencias de inteligencia norteamericanas en el país con conspiradores dominicanos para la caída del régimen. Y, en una de ellas, se habla de una posibilidad que afectaba a otra persona.

El 18 de marzo de 1961 el jefe de la estación de la CIA en Santo Domingo, Robert Owen, conoció al doctor Cabral, quien le informó de un posible plan para asesinar a Trujillo.

Owen lo narró así: “Su grupo (asesinato) planea ahora lo siguiente: El grupo conoce la identidad de la amante de Trujillo en la capital. Él suele visitarla una vez por semana o una vez cada dos semanas. Suele ir a su departamento incógnito y con poca vigilancia. El grupo aparentemente tiene alguien en el edificio que puede alertarlos cuando él (Trujillo) vaya de visita.

Vestidos de militares, un pequeño grupo planea ir a la entrada, distraer al guardia con un pretexto, despacharlo a él o ellos en silencio, ingresar al departamento e intentar asesinarlo (a Trujillo), también posiblemente a la amante, en silencio”, concluye la narración.

Para llevar a cabo este plan, Owen indicó que el grupo solicitó cinco M-3 (subfusil) o ametralladoras similares, así como alrededor de 1500 rondas de municiones para “defensa personal” en caso de un tiroteo.

Finalmente, indica que Severo Cabral pidió formalmente al gobierno de los Estados Unidos que consiga los elementos lo más pronto posible mediante la vía que ellos consideraban “segura”. “Es evidente que él (Severo Cabral) está preocupado por la entrega por otras vías, ya que esto podría comprometer todo el proyecto. Obviamente, él puede contar solo con que un grupo reciba las armas y la tarea de asesinato”, puntualizó Owen.

El pasado martes, los Archivos Nacionales de Estados Unidos, responsables de la custodia de los documentos sobre el asesinato del 35º presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, a sus 46 años, en 1963, anunciaron la desclasificación en su página web.

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