La guerra de EE.UU-Irán. Cuando los bajos instintos se imponen a la razón.

Por Miguel Ángel Núñez
Como sostiene la vieja máxima:”la primera víctima en rodar por el suelo, en una guerra, es la verdad”. Y el conflicto bélico entre EE.UU e Irán, azuzado por Israel, no es la excepción.
Miente Estados Unidos cuando afirma que el principal objetivo para invadir a Irán es desarticular la teocracia de los ayatolas que por más de 50 años ha subyugado la nación persa.
Pero tampoco acierta cuando argumenta que no puede permitir que Irán se erija como una potencia nuclear, a riesgo de sus socios israelíes y sus inmensos intereses en el Golfo Pérsico.
Lo cierto es que hoy dia los estrategas de EEUU no saben como terminar una guerra que inició como una escaramuza, mediante la cual pretendía, apoyado en su enorme poderio militar y económico, destruir con fuego de misiles, objivas teledirigidas y los aviones más rápidos, todos los objetivos militares e infraestructuras de defensas iraníes.
Según lo planeado, una vez logrados sus objetivos, en unos días, tal vez semanas, con sus alforjas repletas, regresar con el control absoluto del petróleo, los yacimientos de tierras raras, con el control político de la nación, manejar a su antojo el estrecho de Ormuz, entonces abandonar el teatro de operaciones, de manera impecable, quirúrgica, con un Irán destruido y un mínimo de sangre aportada.
Lo que sucedió con Venezuela puede resumir en pocas palabras, la especie de laboratorio que se montó para lograr las pretensiones que se tenían con Irán.
Sin embargo, nada ha resultado, precisamente así.
Irán representa el viejo imperio persa, con una tradición milenaria en el arte de la guerra, cimentada en un fundamentalismo chiita, con una visión diferente de la vida y la muerte, muy distante del concepto que sobre esas cuestiones, se tienen por occidente.
Por eso, muertos los líderes religiosos, políticos y militares iraníes, sucesión automática y la vida continua.
Ni Estados Unidos, ni sus aliados pueden cantar victoria, aunque los más de 3 mil 300 muertos iraníes, los miles de heridos y todo el dolor de millares de niños e inocentes desplazados, asemejan un holocausto injustificable, cuando se suponía imposible reeditar prácticas de imperios extintos.
Triturado por fuego enemigo, Irán ha resultado un adversario incómodo, con capacidad reactiva impensable y resiliencia ante los duros ataque del contrario.
Analistas muy versados sostienen que Irán planificó con años de antelación el conflicto que le sobrevendría, logrando incluso, doblegar las plataformas tecnológicas que le daban soporte tanto a Israel como a EEUU, instaladas en los países aliados en el Golfo Pérsico, como Arabia Saudita, Qatar, Barein y Kwai.
Contando con la efectividad de esas tecnologías es que Israel se considera un territorio, con una defensa impenetrable.
Los constantes bombardeos con pequeños drones, construidos con máquinas de motocicletas y materiales ligeros, demostraron que el llamado domo o cúpula protectora de Israel no era más que una quimera.
Ni el muro de los lamentos donde los judíos van a purgar sus penas está libre del alcance iraní.
Pero el puntillazo final lo da, logrando un control eficaz de todo el estrecho de Ormuz, provocando que las pérdidas por el tapón de barcos cargados de petróleo y otras mercancías estratégicas supere los 30 mil millones de dólares diarios.
Según cifras ofrecidas por el gobierno norteamericano, desde que inició la llamada operación “Furia Épica”, ha logrado destruir 65 embarcaciones, incluyendo las fragatas de la clase Moudge y embarcaciones shahid Soleimani otros equipos militares calculados en miles de millones de dólares.
Las pérdidas humanas reportadas por Irán alcanzan las 3 mil 300 muertes, con miles de heridos, con pérdidas económicas diarias de 900 millones de dólares.
A principio del mes abril, EEUU ha admitido la pérdida de 26 aeronaves, incluyendo aviones cazas F-15 E , un A-10 Thunderbolt II y daños en sistemas como el E-3 Sentry y el F-35, algunas de las pérdidas atribuidas a “fuego amigo”.
Con relación a la fuerza naval, EEUU admitió daños operativos y reparaciones en el USS Gerard R Ford, tras un aleado incendio.
En cuanto a bajas humanas EEUU informó el fallecimiento de 13 soldados, 365 heridos.
Se estima que las pérdidas económicas fluctúan entre 1, 400 y 2 mil 900 millones de dólares diarios.
Las pérdidas económicas a nivel global se calculan en 30 mil millones de dólares diarios, solo por efecto del alza del petróleo, carestía de los fletes y otros gastos como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz.
El presidente norteamericano que en principio pensó que el mundo haría filas en torno a él, subyugado por sus planes de doblegar a Irán e imponer políticas económicas y comerciales favorables, luce decepcionado, pues solo Israel ha respondido a este propósito, con más pérdidas que beneficios.
Los primeros en darle la espalda fueron sus aliados de la OTAN, comenzando por España que le negó el uso de la base de Morón para que sus aviones pudieran repostar, una vez descargaran sus bombas sobre Irán.
A España le siguió Francia, lo propio hizo Alemania, Turquía.
Ni la OTAN que Estados Unidos tiene como brazo armado para imponer sus acciones ha respondido con la premura con que lo hacia años atrás.
El estrecho de Ormuz lo definen como un cuello de botella por donde circula más del 20 por ciento del petroleo que se comercializa a nivel planetario.
Países como China, la India y Japón lo consideran como indispensable, no solo para el suministro de hidrocarburos, sino materia prima para la industria en sus más variados géneros, incluyendo medicinas y alimentos muy demandados.
Esta, como la mayoría de las guerras que ha librado la humanidad, solo reflejan cuando los bajos instintos se imponen a la razón.


Lo cierto es que hoy dia los estrategas de EEUU no saben como terminar una guerra que inició como una escaramuza, mediante la cual pretendía, apoyado en su enorme poderio militar y económico, destruir con fuego de misiles, objivas teledirigidas y los aviones más rápidos, todos los objetivos militares e infraestructuras de defensas iraníes.
El presidente norteamericano que en principio pensó que el mundo haría filas en torno a él, subyugado por sus planes de doblegar a Irán e imponer políticas económicas y comerciales favorables, luce decepcionado, pues solo Israel ha respondido a este propósito, con más pérdidas que beneficios.