Lo admite el presidente de la Suprema, la política incide selección jueces

El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina reconoció la incidencia de la política en el proceso de evaluación y escogencia de los jueces del organismo a cargo del Consejo Nacional de la Magistratura.

Su argumento para sustentarlo es que la Constitución de la República es un libro político y por ende también los órganos que emanan de ella.

Por ello indicó que el Consejo de la Magistratura y otras instituciones actúan de conformidad con la política, la cual consiste en determinar «cómo se preserva y se mejora la institucionalidad». «Eso no está mal» indicó Molina.

A su juicio, los tres partidos con incidencia en el Consejo «han actuado igualito», significando que «en cualquier parte del mundo, todos los jueces de la Suprema son políticos», pero aclaró que esto no significa que deban ser partidistas.

Basándose en este principio, afirmó haber actuado durante los siete años que lleva encabezando el Poder Judicial y que concluye antes de que finalice este año

«Nadie puede decirme a mí que yo tomé una decisión en función de un partido», proclamó el presidente del máximo tribunal judicial quien concluye su gestión en los próximos meses tras no someterse a la evaluación del Consejo de la Magistratura.

Molina decidió, junto a otros tres jueces, no someterse a una evaluación para un próximo período en el alto tribunal. Su período de siete años venció en abril pasado.

Sobre las deliberaciones en la evaluación de siete jueces por el CNM el pasado martes, Molina reveló que las decisiones adoptadas contaron con los sufragios requeridos en el pleno y que el presidente de la República, Luis Abinader, no tuvo que apelar al voto calificado que le otorga la ley.

El juez presidente de la SCJ consideró que estas evaluaciones son importantes porque, «evidentemente, hay personas que pueden decidir no trabajar adecuadamente». Además, señaló que, aunque existen sectores que presionan por abrir vacantes para colocar gente nueva, el criterio de selección no debe ser ese, sino la idoneidad.

En ese contexto, destacó la trayectoria de los jueces de carrera, quienes son seleccionados mediante concursos públicos, cursan dos años en la Escuela Nacional de la Magistratura, inician como jueces de paz y ascienden hasta llegar a la Suprema Corte, donde su retiro está fijado a los 75 años.

«Cada siete años se evalúa. Pero no porque haya llegado a la Suprema hay que quitarlo», indicó.

Sin embargo, aclaró que en el caso del presidente de ese tribunal, como la función que ocupa, es «distinto» y es válido su relevo por ser el único de los 17 jueces con funciones de gestión y gobernanza, que «puede desgastarse y requerir renovación».

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