Lo que viene después del secuestro de Maduro por Estados Unidos

Por Guillermo Tejeda

(Director Resumen Final de Noticias)

Estados Unidos, con la operación militar que ha dado al traste con el secuestro del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, ha cruzado una línea muy peligrosa, desatando un virus que podría propagarse por el mundo en el que cualquier nación poderosa podría sentirse con el derecho de hacer lo mismo con el mandatario de cualquier país que no sea de su agrado.

En pleno siglo XXI estamos retornando a los tiempos de la colonia, pasándole por encima a todos los principios del derecho internacional, con el agravante de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha llegado más lejos al proclamar que van a administrar a Venezuela con la participación activa de las compañías petroleras norteamericanas.

Mañana no se tendrá calidad moral para criticar a China, Rusia y otros países que desplieguen operaciones similares para dominar a sus vecinos más débiles.

Solo quienes ignoran los hechos recientes de la historia, pueden celebrar esta acción, por más despreciable que sea el extraditado presidente Maduro, creyendo en el discurso de la libertad y la democracia en Venezuela, que no es lo que ha ocurrido en Irak, Libia y otros países donde las tropas norteamericanos irrumpieron con esa bandera.

Trump ha ignorado no solo al Congreso de Estados Unidos, descartado con el argumento de las «filtraciones» y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para utilizar la fuerza en territorio soberano y secuestrar a su presidente, por muy dictador que se considere.

Se está recurriendo a la ley del más fuerte con un objetivo que no ha ocultado el presidente Trump, que ha dejado claro que su único interés es el petróleo de los venezolanos, descartando para allanar el camino a quienes eran considerados sus aliados políticos, encabezados por la señora María Corina Machado, de quien dijo que no cuenta con el liderazgo ni el respaldo de los venezolanos.

En su discurso tras el secuestro de Maduro y su esposa Celia, el presidente Trump mencionó más la palabra petróleo que democracia. El  presidente de Estados Unidos no ha «liberado» a los venezolanos, como se escucha con ruido en las manifestaciones que se han desatado, ha liberado el petroleo que alega le fue «robado» a los norteamericanos.

En síntesis, invadir Venezuela carece de base legal internacional, viola su soberanía, quebranta el principio de no intervención y constituye un acto de agresión ilegal prohibido por el derecho internacional y por las Naciones Unidas.

Se ha destruido con esta operación que muchos aplauden sin medir consecuencias futuras, todo atisbo del derecho internacional y si esto se pasa por alto, luego no habrá excusas cuando se repita en otras naciones aliadas de los Estados Unidos en otras latitudes, como Asia y Europa.

Y Trump como otros políticos, ha comenzado a hacer todo lo contrario a lo prometido.

Un presidente que hizo campaña contra las «guerras eternas», que criticó intensamente los esfuerzos de gobiernos anteriores por cambiar regímenes y que prometió implementar una política internacional de «Estados Unidos primero», ahora aboga por «reconstruir»  Venezuela, en una nueva especie de piratería moderna.

La opinión pública de Estados Unidos ha reaccionado y no muy favorable a la administración Trump.

The New York Times publicó el mismo día del secuestro de Maduro un editorial que enmarca la operación militar de Estados Unidos en Venezuela como «una ruptura de normas básicas del derecho internacional y la convivencia pacífica entre los países: la describe como “ilegal e imprudente” y sostiene que el presidente Donald Trump está empujando a su país “hacia una crisis internacional sin razones válidas”.

Y nos hemos olvidado que una democracia que se impone violando sus propias reglas de juego no es democracia, es simplemente un nuevo modelo de autoritarismo ahora en Venezuela tutelada por Estados Unidos que pagará el costo de la invasión y el retorno de los favores políticos de grandes empresarios a la campaña de Trump,  con su petróleo.

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