Los Cazadores Cazados en Constanza

Por Guillermo Tejeda                                                                                                                                                 Director Resumen Final Digital

La información del robo mediante asalto de dos fusiles a soldados del Ejército que realizaban rondas en el cuartel de los Cazadores de Montaña, en Constanza, no debería pasar desapercibida por los mensajes que contiene esta acción delictiva.

Atreverse a esta aventura en una guarnición militar tan estratégica como esta unidad élite de contra-insurgencia, es un desafío abierto que cuestiona la autoridad.

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Según lo describen las Fuerzas Armadas, el Cazador “es un soldado élite especializado en operaciones de montaña con capacidad para conducir misiones de corto y largo alcance sin importar las condiciones del tiempo o la topografía del terreno”.

Lo ocurrido lanza por el suelo esta descripción y cuestiona el grado de listeza de esos soldados acantonados en el Sexto Batallón del Ejército.

Le dice a la población el grado de desprotección en que se encuentra el ciudadano común y la incapacidad de las autoridades para garantizar la paz y la tranquilidad colectiva.

Desde hace mucho tiempo que el entorno de los recintos militares se ha descuidado. Antes se respetaban esos linderos. Pero desde hace algunos años, se reciben informaciones de asaltos por los alrededores de los cuarteles generales del Ejército, por Pedro Brand, la Fuerza Aérea Dominicana, en San Isidro,  la Armada en Villa Duarte y de la Policía Nacional, en pleno centro de la capital.

Se observa un descontrol de la delincuencia que no respeta los símbolos de las instituciones que tienen por mandato del Estado el uso de la fuerza.

A ello han contribuido las leves condenas contra quienes  cometen tales osadías, en las que también participan de manera aislada algunos miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional que han burlado los procesos de depuración interna, traicionando a sus instituciones.

Por eso, en el caso de Constanza, la investigación debe hacer énfasis en la posible componenda entre los delincuentes y los soldados con riguroso entrenamiento táctico, despojados de los fusiles utilizados como armas de reglamento, sin hacer un solo disparo.

La historia de los “Cazadores Cazados” debe investigarse hasta las últimas consecuencias y los responsables recibir un castigo ejemplarizador.

De lo contrario, en el país seguirá creciendo la percepción del “sálvese quien pueda” con la delincuencia, aumentando también la desconfianza ciudadana en las instituciones llamadas a garantizar la paz y la tranquilidad de la población.

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