Perseguido por la ruidosa sombra de su pasado, vuelve el coronel Pepe Goico

Por Miguel Ángel Núñez.

Pocos han  abusado hasta el hartazgo, como el coronel Pedro Julio Goico Guerrero, de los privilegios de vivir en un país caracterizado por la fragilidad institucional, como la República Dominicana, donde la justicia se aplica dependiendo de los vínculos que tenga el presunto violador con los estamentos de poder.

Pepe, como comúnmente se le llama, sintiéndose consentido por el expresidente Hipólito Mejía, violentó leyes, transgredió normas de convivencia social y de sentido común, mientras se desempeñaba como encargado de la Avanzada Presidencial hasta que, a fuerza de escándalos, fue sacado del puesto.

Se afirma que siendo patrocinado por el propio mandatario, quien le habría dicho “toma, date gusto, Pepe”, cometió uno de los escándalos más sonados de la historia financiera del país, como fue el uso de una tarjeta de crédito que le habría extendido a Mejía el entonces presidente del grupo BANINTER, Ramón Báez Figueroa, quien supuestamente necesitaba que le dieran una mano, para salvar una incómoda situación de desencaje legal  en que habría incurrido el banco, cosa que en ese momento enfrentaban casi todas las instituciones bancarias del país.

Se habla de 400 millones de pesos, el monto gastado por el oficial, aunque la justicia nunca estableció con certeza a cuánto ascendió el dinero derrochado por Pepe Goico, mediante el uso de la llamada “Pepe Cards”, con la que adquirió desde costosos relojes Rolex, yates de lujo, el helicóptero colibrí, mencionado en las actividades del narco Quirino Ernesto Paulino Castillo, hasta prendas íntimas para damas, en su afán por halagar a amigos y relacionados.

En el 2002, el polémico oficial fue apresado y sometido por varios delitos, pero finalmente el propio presidente del BANINTER desistió de mantener el caso en los tribunales para evitar males mayores al banco. No obstante, el estremecimiento fue de tal magnitud, que el BANINTER, que fuera el segundo en cartera de activos y de créditos del país zozobró, provocando un hoyo económico, que aún pagamos los dominicanos y que mal contados supera los 103 mil millones de pesos, para poder liquidar, a tasas del 50 por ciento, los depósitos que habían hecho miles de ahorristas.

Las consecuencias políticas para Hipólito Mejía, no se hicieron esperar. El declive económico del país fue estremecedor, ya que más de un millón 300 mil dominicanos se fueron a la pobreza extrema,  con una devaluación del peso a casi 60 por un dólar, un alza general de los precios de los artículos de la canasta familiar y una caída a niveles históricos del empleo.

Las condiciones se tornaron insoportables para los dominicanos, y para el gobierno, que se vio imposibilitado de suscribir dos acuerdos con el FMI, cayendo en una situación de descrédito internacional que los economistas llaman “default” o “difol”.

En el 2004, la popularidad del gobierno Hipólito Mejía estaba por el suelo; sus días estaban contados. Los comicios del 16 de mayo confirmaron una derrota aplastante, alcanzando sólo el 33 por ciento, frente a un 57 por ciento de Leonel Fernández.

Tal vez los escándalos del polémico oficial no fueron los únicos responsables de su pobre desempeño electoral, pues el propio mandatario perdió popularidad por su forma de encarar los problemas del Estado, como responsable del deterioro de la calidad de vida de la población.

Volviendo a Goico, sus vaivenes no se limitaron a sus días de gloria con la “Pepe Card”, pues siendo mayor del Ejército Nacional en 1996 se vio involucrado en una mafia que encabezaba en la Lotería Nacional por el haitiano Frederick Marzouca, mediante la manipulación del mecanismo de los sorteos,  por un monto superior a 90 millones de pesos.

En el 2006, Goico Guerrero fue enviado a la cárcel por el juez José Alejandro Vargas, implicado en el expediente del narcotraficante Quirino Ernesto Paulino Castillo, acusado de distribuir y manejar recursos del ex oficial.

Para no perder la costumbre, hace meses fue descubierta una unidad de los cuerpos de inteligencia de uno de los mandos militares, según un comunicador, por mandato de Pepe Goico, en labor de espionaje y “seguimiento”, de la directora de Persecución de la Procuraduría Yeni Berenice Reynoso. Nadie en el gobierno respondió este tema.

El trajinar por la vida de este oficial es ampliamente conocida, hace días circuló un memorándum del Ministro de Defensa Carlos Luciano Diaz Morfa, para el cumplimiento de una sentencia del Tribunal Superior Administrativo que ordena el reintegro del coronel Goico Guerrero a las filas del Ejército, la tercera vez en su cuestionada carrera.

Mucho se ha comentado que su reintegro obedece a negociaciones y a las presiones que como dirigente del PRM ejerce su amigo el expresidente Hipólito Mejía, quien en pago de la lealtad de Pepe, ha sacrificado más de lo impensable en aras de su protección.

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