¿Por qué hay que seguir matando gente?

Por Guillermo Tejeda

(Director Resumen Final Digital)

La historia que cuenta Suny Alfonso Florentino, padre de un joven asesinado en Los Girasoles, ha puesto a reflexionar sobre la inseguridad reinante en el país, la desconfianza en las autoridades responsables de perseguir el crimen y la necesidad de poner un alto a la violencia social que corroe a la sociedad dominicana.

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Era el padre de Zunny Steiner Florentino fue asesinado la noche del 28 febrero de este año por una simpleza que ocurre a diario en cualquier barrio del país.

Zunny Steiner Florentino, asesinado por delincuentes en Los Girasoles en febrero del 2022.

Bajó de su residencia a recibir a dos amigos que previamente habían tenido una riña por un  roce de vehículos, discusión que supuestamente había quedado subsanada.

Los dos amigos llegaron a la casa de Zunny Steiner Florentino, en el sector Los Girasoles, en el Distrito Nacional, pero se percataron que con los que discutieron media hora antes se acercaban con intención de represalia y huyeron sin explicar a Zunny lo que ocurría y éste quedó solo con los verdugos, que pese a ser del mismo barrio y conocerlo lo mataron.

El señor Suny Alfonso Florentino a partir de ese momento tuvo que convertirse en el investigador del hecho, involucrarse con elementos del bajo mundo para frecuentar los puntos de droga que protegían al asesino de su hijo, que a la vez contaban con la complicidad de autoridades.

Fue una tarea que se extendió por espacio de siete meses, desafiando todos los peligros y con la desidia de las autoridades a quienes correspondía realizar su labor.

Suny Alfonso Florentino, 7 meses detrás del asesino de su hijo, una travesía caracterizada por la desconfianza en las autoridades, el peligro de los puntos de droga y su convicción de que no se derrame una gota de sangre más.

Ha contado su historia que tiene una reflexión profunda, al exclamar que su gran triunfo ha sido atrapar vivo al asesino de su hijo. Obvió las insinuaciones de vecinos para que recurriera al “ojo por ojo y diente por diente”, por lo que tuvo que abandonar su sector de residencia.

Gastó más de un cuarto de millón de pesos en la búsqueda de informaciones y la colaboración en la persecución de Edo Herrera, el asesino de su hijo, lo que pone al desnudo la protección de autoridades, al acudir a las discotecas y otros sitios públicos, hacerse selfies y hasta disparos al aire que nunca escucharon quienes supuestamente perseguían a la lacra social.

En su labor de inteligencia, siempre se cuidó de no informar a los policías y representantes del Ministerio Público que supuestamente lo estaban ayudando a localizar al delincuente prófugo, una ficha conocida en los principales puntos de droga de Santo Domingo Oeste y el Distrito Nacional, que le daban el pitazo para que escapara al conocerse su localización.

Esta historia se erige en un fuerte cuestionamiento a nuestras autoridades que no garantizan el derecho de las víctimas, aumentando el nivel de la montaña de la impunidad tornando más violencia a una sociedad indignada por la falta de justicia.

Sunny Alfonso Florentino, un hombre de barrio, ha enviado en más contundente mensaje para cultivar en el país una cultura de la paz. Perdió a su primogénito, un joven en los albores de la vida, casi terminando su carrera de ingeniería, desestimó los ofrecimientos de sicarios para eliminar al criminal, desafió la desidia de las autoridades y le ha dado a la justicia la oportunidad de aplicar una ley que no se ha tomado en sus manos.

Ha confiado en un sistema que le había fallado y que ahora está en la obligación de demostrar que todavía hay espacio para confiar y la esperanza de tener un país más civilizado. Su historia es la misma de muchos padres que han perdido a un hijo y que todavía esperan por una justicia que camina en muletas para los más necesitados y se desplaza con mucha agilidad cuando tiene detrás el combustible del dinero..

¿Por qué hay que seguir matando gente?, se preguntaba este padre ante las críticas hasta de familiares cercanos por no aplicarle la Ley del Talión al asesino de su amado hijo, para agregar que “a Steiner no nos los devolverá nadie”.

El quería vivo al asesino de su vástago, pero ojalá que ahora, después de todo ese esfuerzo, la justicia dominicana no termine matando sus esperanzas de vivir en una República Dominicana mejor.

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