Preocupante proximidad de bandas haitianas a la frontera dominicana

Las bandas haitianas mantienen el control en importantes rutas que conectan con la frontera con República Dominicana, lo que amenaza la seguridad en poblaciones cercanas por donde se registra el intercambio comercial entre las dos naciones.

El informe de una comisión de expertos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha hecho la advertencia.

Señalan que aunque las autoridades haitianas han conseguido avances en determinados barrios de Puerto Príncipe, las bandas mantienen el control de importantes carreteras nacionales que comunican la capital con otras regiones del país.

Esta situación les permite obtener ingresos mediante el cobro ilegal de peajes, la extorsión a transportistas y comerciantes y el control del movimiento de mercancías.

El documento destaca especialmente el departamento del Centro, donde las bandas 400 Mawozo y Canaan conservan influencia sobre localidades estratégicas y rutas que conducen hacia la frontera dominicana.

Estas vías son utilizadas para el transporte de mercancías, además de constituir una fuente importante de ingresos para las organizaciones criminales.

La persistencia de ese control representa un desafío para las autoridades haitianas y un factor de preocupación para República Dominicana, debido a la proximidad de esas estructuras armadas a su territorio.

Las bandas haitianas dedicadas al crimen conservan una considerable capacidad de operación, mantienen bajo su dominio importantes rutas de comunicación y continúan abasteciéndose de armas y municiones mediante redes nacionales e internacionales, pese a que han perdido parte del territorio que controlan en Puerto Príncipe.

La alianza criminal Viv Ansanm, que durante más de dos años permitió la coordinación de numerosas bandas, también ha experimentado divisiones y enfrentamientos internos.

Las disputas responden fundamentalmente al control territorial y a la distribución de los ingresos obtenidos mediante actividades ilícitas.

Entre el 6 de marzo y el 31 de julio de 2026, los enfrentamientos relacionados con esas divisiones en Cité Soleil y la llanura de Cul-de-Sac dejaron 613 muertos y 375 heridos, según los datos recogidos por el Panel.

La violencia también provocó desplazamientos de población y numerosos abusos contra civiles, incluidos actos de violencia sexual.

En Bajo Artibonito, las bandas Gran Grif, Kokorat San Ras y Canaan protagonizaron ataques coordinados de una intensidad excepcional contra numerosas comunidades.

El informe identifica un entramado de relaciones con determinados actores políticos, económicos y de seguridad que facilita financiación, recursos, protección e información a las organizaciones criminales.

Estos vínculos dificultan las investigaciones, favorecen la impunidad y permiten que los dirigentes de las bandas evadan las operaciones policiales.

En consecuencia, el Panel advierte que las acciones concentradas únicamente en neutralizar a los líderes criminales resultarán insuficientes si no se desarticulan las redes que sostienen sus actividades.

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