Rescate Milagroso

El rescate sano y salvo de los dos obreros que permanecieron por más de una semana en un túnel de la minera Cerro Maimón, en la comunidad de Los Martínez de ese municipio, también salvó al gobierno de Luis Abinader de una semana muy complicada en términos de opinión pública, debido a los cambios y remociones que se vio obligado a introducir en su tren gubernamental.

 

Asesorado cómo está, imbuido en una poco disimulada campaña reeleccionista, el mandatario no se perdería dejar plasmado en fotografía, el momento de ver en la superficie a los obreros rescatados, sonrientes y dichosos de volver a la vida y ser partícipe de esta historia con final feliz que experimentó cada dominicano. 

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Hago un paréntesis aquí para prometerle a los lectores que en un próximo trabajo abordaremos, con lujo de detalles, las condiciones y las formas infrahumanas y la opacidad cómplice en que opera esa minera en la comunidad de Los Martínez, en Maimón de Bonao.

 

Mientras tanto, quiero destacar que el acontecimiento de Cerro Maimón colocó un barniz de compasión al impacto que produciría en la población la remoción del Ministro de Educación Roberto Fulcar, que sumado a la sensitiva cartera que le tocó gestionar durante dos años, fue el principal armador del proyecto político que llevó a Abinader al poder en los comicios de 2020.

 

La sola destitución del influyente dirigente del PRM, faltando días para los actos de celebración del segundo año en el poder, saca de la palestra a uno de los voceros más autorizados para resaltar los puntos más luminosos de su gobierno.

En cambio, tiene que desarrollar un periplo desde la Cámara de Cuentas al PEPCA, con el objetivo de esclarecer algunos temas relacionados con contratas de bienes y servicios, suscritos durante su gestión, y que han generado ciertos escarceos.

En el mismo decreto fue removido otro dirigente de la base del PRM, de la Dirección de Migración, el abogado Enrique García, sacado del escenario político local, y enviado como cónsul a Boston, Estados Unidos, entre otros cambios y

remociones.

 

Esta misma semana también se materializó la renuncia del Ministro de la Presidencia Lisandro Macarrulla, considerado como el funcionario con mayor conexión con los sectores de poder económico del gobierno de Luis Abinader.

Su sola presencia en el equipo del entonces candidato del PRM acercó a ese proyecto político a las familias más adineradas del país. Analistas del quehacer político aseguran que “a modo de paga por los servicios prestados “, fue nombrado Macarrulla en el Ministerio de la Presidencia, tercer cargo en importancia del gabinete.

La salida de ese funcionario en medio de serios cuestionamientos por las supuestas maniobras detectadas a una de las compañías propiedad de su familia, para la construcción de la La Nueva Victoria, le ha generado a este gobierno muchos elementos de crítica.

 

Se resalta que el actual gobierno se apoya en el supuesto combate a la corrupción como principal elemento de crítica al pasado gobierno, como argumento de campaña, a falta de un pliego de realizaciones que exhibir a causa de la estrechez que impone la crisis.

 

Pero como en zafra política, ya que de eso se trata, un acontecimiento social afecta en bien o en mal cada movimiento que se da en el ajedrez político nacional, también el rescate de los dos humildes mineros en la mina de Cerro Maimón, sirvió de paraguas al gobierno, para cubrirse de la tormenta ácida que le provocaban los movimientos telúricos generados en su seno.

Al gobierno de Luis Abinader le quedan dos difíciles años, con un proceso inflacionario en despegue, una deuda externa que crece como la espuma y un equipo de gobierno que ha demostrado escasa competencia y eficacia para lidiar con situaciones incomodas, como los efectos de la guerra de Rusia y Ucrania y las secuelas económicas y sociales de la pandemia del COVID-19.

 

También tendrá que quitarse de encima el san Benito de ser un gobierno muy complaciente cuando de beneficiar a los ricos se trata, y que no baraja pleitos para castigar a los sectores medios y bajos con medidas impopulares.

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