¿Será República Dominicana sede de nueva base militar Estados Unidos?

Por Guillermo Tejeda

(Director Resumen Final Digital)

¿Están los Estados Unidos montando una base militar en la República Dominicana a espaldas del Congreso Nacional?.

La pregunta que muchos se están haciendo parece tener lógica a raiz de los más recientes acontecimientos: Acuerdos militares, visitas cada vez más frecuentes de altos funcionarios de la administración Trump y las explicaciones muy pocos convincentes ofrecidas por el gobierno del presidente Luis Abinader.

A pesar de que Puerto Rico es un Estado «Libre y Asociado» y constituye una colonia en el Caribe de Estados Unidos, el Departamento de Guerra como se denomina ahora el Pentágono, ha puesto la mira hacia territorio dominicano para respaldar la logística de operaciones lanzadas en la región con el argumento de la «lucha contra el narcotráfico», que se ha limitado hasta el momento al bombardeo de lanchas utilizadas, no todas, para transportar cocaína, con un saldo ya de unos 200 muertos calificados como «narco-terroristas», pero también definidas estas acciones como «ejecuciones extrajudiciales» en el mar.

A propósito de lo ocurrido en Venezuela, donde su presidente Nicolás Maduro fue secuestrado en una operación calificada por el propio presidente Donald Trump como exitosa, el territorio dominicano fue cedido sin más explicación para albergar los aviones de guerra tanto en la base militar de San Isidro como en el aeropuerto internacional de Las Américas.

De nuevo con el argumento de contrarrestar el tráfico de drogas, el presidente Luis Abinader ha permitido el uso del suelo dominicano como punta de lanza para futuras operaciones militares norteamericanas en la región.

Todo parece indicar que la República Dominicana ya forma parte de las instalaciones informales de bases militares en países aliados para reabastecimiento y operaciones conjuntas, con fuerte presencia en los litorales del Pacífico y el Caribe.

Ha sorprendido la premura para remozar la base aérea de San Isidro, donde se ha invertido, según las autoridades, unos 800 millones, en torres de control, pistas de aterrizaje y otras facilidades, lo que coincide con los aprestos norteamericanos.

Cuba sería el nuevo blanco de los ataques de los marines de Estados Unidos, pero el gobierno dominicano se hace el desentendido involucrándose en agresiones a países con los que hemos mantenido relaciones históricas de amistad.

La transparencia ha estado ausente en todo este trayecto, en el que ha suscrito un acuerdo militar denominado «Escudo de las Américas» que según juristas entendidos, debió pasar por el Congreso Nacional, que como poder sometido al Ejecutivo, no ha hecho el más mínimo esfuerzo por conocer las implicaciones de los compromisos suscritos por el canciller, Roberto Alvarez y avalados por el presidente Abinader, que a todas luces comprometen la soberanía nacional.

Uno de los puntos de mayor impacto  del memorando de entendimiento con Estados Unidos, en el marco de la iniciativa regional «Escudo de las Américas»es la extensión temporal concedida a Estados Unidos para el acceso, estacionamiento y sobrevuelo de aeronaves estadounidenses en el país.

Lo que se ha ido desarrollando en ese aspecto, son los resultados de las visitas del secretario de Estado, Marco Rubio y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quienes no se desplazan por estos países bananeros a realizar turismo para conocer las paradisíacas playas de Punta Cana.

Son visitas que evidencia el interés y la importancia que para sus operaciones geopolíticas-militares le otorga Estados Unidos en la administración Trump a la República Dominicana, aprovechándose de la debilidad de un presidente que no ha sabido defender el interés nacional.

Es cierto que los Estados Unidos son nuestro principal socio comercial, pero eso no debe ser una condición para que el gobierno del presidente Abinader se involucre en conflictos que han dañado la tradicional reputación de país que cree en el diálogo y la mediación para fortalecer los procesos democráticos.

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