Tuvo que intervenir embajada Estados Unidos para atender inseguridad costas turísticas

Tras muerte joven Gabriela Cartagena en Bahía de las Aguilas

Tuvo que morir una jovencita cuyos padres tenían acceso a la embajadora de Estados Unidos, Leah F. Campos, para que las autoridades dominicanas comprendieran la magnitud del desorden que caracteriza el transporte marítimo en las zonas turísticas del país.

La tragedia en la que murió la joven promesa Gabriela Cartagena Gómez, de apenas 20 años en junio pasado, al ser impactada por una yola en Bahía de las Aguilas movilizó a la diplomática ante unas autoridades que se habían mantenido de brazos cruzados a pesar de que ya habían ocurrido otros accidentes lamentables en Bayahibe y otras playas donde el caos caracteriza el movimiento de embarcaciones y Jet Sky.

La jovencita practicaba esnórquel en Bahía de las Aguilas cuando una embarcación la embistió junto a su padre.

Tras su muerte se ha impulsado una iniciativa conjunta para fortalecer la seguridad marítima en lo que están involucrados el ministerio de Turismo, la Armada Dominicana y el ministerio de Medio Ambiente.

La embajadora Leah F. Campos hizo el anuncio en una ceremonia en la sede de la legación diplomática en la que se recordó la trayectoria de la joven Cartagena Gómez, en la que participaron sus familiares y el ministro David Collado,

La madre de la víctima, la señora Olga Gómez, sugirió conformar una mesa de trabajo para promover mejoras en las políticas públicas encaminadas a mejorar la seguridad en las costas dominicanas.

Durante un acto en memoria de Gabriela, la diplomática destacó la determinación de su madre y el compromiso de las autoridades para procurar cambios que contribuyan a prevenir tragedias similares.

«Olga me habló de su tristeza y de la de Héctor y Nicolás, de cuánto extraña a Gabriela y del consuelo que encuentra al saber que su amada hija tenía una fe profunda en Nuestro Señor», expresó Campos al recordar la conversación sostenida con la madre de la joven.

La embajadora explicó que ambas acudieron al ministro de Turismo, David Collado, para pedirle que ayudara a honrar la vida y la muerte de Gabriela mediante acciones concretas.

El propósito, señaló, es impulsar «cambios reales y sostenibles en las políticas públicas dominicanas sobre seguridad marítima», de manera que tanto los turistas como los ciudadanos dominicanos puedan disfrutar de las costas y las aguas del país de forma segura y ordenada.

El ministro de Turismo, David Collado, aseguró que el compromiso asumido por las instituciones no se limitará a reuniones administrativas, sino que estará dirigido a impulsar mejoras concretas en la seguridad de los destinos turísticos y las playas.

«En un momento tan doloroso, lo que se ha querido crear es un momento de oportunidad, oportunidad para mejorar, para que nuestro país mejore su seguridad, en los destinos turísticos y en nuestras playas», manifestó.

Collado también expresó su confianza en el trabajo conjunto de las instituciones y afirmó que se mantendrá firme en el compromiso asumido.

«No va a ser una mesa burocrática. Va a ser una mesa donde vamos a tener, con el apoyo de todas las autoridades, pasar por arriba donde haya que pasar, para que sucesos como este no pasen en nuestro país», sostuvo

Mientras que Olga Gómez, madre de Gabriela, expresó que la familia ha asumido el compromiso de mantener vivos los valores, sueños y aspiraciones de su hija mediante acciones que contribuyan al bienestar de otras personas.

«Queremos que la historia y los valores de Gabriela continúen dejando huellas. Queremos que su legado siga vivo, no solo en nuestros recuerdos, sino también a través de acciones que mejoren la vida de otros», manifestó.

Al recordar los proyectos de la joven, explicó que Gabriela aspiraba a poner sus conocimientos al servicio de su país y contribuir a una República Dominicana más fuerte mediante el compromiso y la cooperación internacional.

«Su principal objetivo era aprender a convertir esos sueños en realidad. Le ilusionaba la posibilidad de servir a su país y contribuir a una República Dominicana más fuerte a través del compromiso y la cooperación internacional», señaló.

La madre también reflexionó sobre la huella que dejó su hija, cuya vida terminó de manera trágica a los 20 años.

«Recordamos que una vida no se define por su duración, sino por el impacto que deja. La vida de Gabriela fue sin duda demasiado corta, pero su impacto fue profundo. Su amor, sus sueños y sus valores continúan inspirándonos», expresó.

Gabriela, egresada del colegio Carol Morgan, cursaba una licenciatura en Economía y Relaciones Internacionales, con énfasis en francés, en el Instituto de Tecnología de Georgia (Georgia Tech).

El día de su fallecimiento, se encontraba de viaje con sus padres y su hermano menor para conocer Bahía de las Águilas. La familia practicaba esnórquel acompañada de una pareja de biólogos que les explicaba las características de los corales y del ecosistema marino.

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