Un “anciano” llamado Leonel Fernández.

Por Miguel Ángel Núñez
No me sorprende que en las últimas semanas haya surgido un movimiento orientado a “alertar” sobre lo que representa el expresidente Leonel Fernández como potencial candidato a la presidencia de la República, para los comicios del 2028, en la boleta del partido Fuerza del Pueblo.
Reconozco el riesgo de que al escribir estas líneas me cataloguen como parcial del expresidente Fernández, pero como ciudadano asumo el derecho a la libre expresión.
Lo que se cuestiona no es la capacidad mental ni física del político para gobernar.
Tampoco las manchas -si las hubo- en términos de corrupción en los tres periodos que le han tocado gobernar, desde 1996 al 2012.
Aunque no lo creamos, lo que se cuestiona es la edad del político o siendo más precisos, “la ancianidad” del exmandatario para ejercer un cuarto período de gobierno.
Pero resulta que LF todavía no alcanza los 73 años, y aunque no proceden las comparaciones, son siete años menos que los que tiene el actual presidente de EE.UU, Donald Trump.
Pero con 73 años, y aquí recurro a otro ejemplo del patio, vivido en carne y hueso por los dominicanos, el doctor Joaquín Balaguer, quien luego de agotar el reprobable periodo de los 12 años, en 1978, regresó en 1986, con 80 años a cuestas, para gobernar 10 años más y entregar el solio presidencial en 1996 a Leonel Fernández, con 90 años de edad.
Destaco que a esa edad, se retiró a su emblemática residencia de la Máximo Gómez 25, actuando como un oráculo de la política vernácula , para reclinar la balanza en los comicios del año 2000 a favor de Hipólito Mejía, con solo rechazar una alianza con el entonces candidato por el PLD Danilo Medina, con 94 años sobre sus espaldas.
Finalizo con el doctor Balaguer, porque aunque parezca una historia de novela, estando en cama para fallecer el 14 de julio del 2002, su partido el Reformista Social Cristiano manipuló en su nombre para lograr una reforma constitucional y de ese modo permitir la reelección fallida de Hipólito Mejía.
No obstante en honor a la verdad, ni los críticos más severos del caudillo reformista atribuyen deficiencias ni acciones de mal gobierno, a los años que cumplía Balaguer,
El argumento de la edad siempre ha operado en contra de quienes se sustentan en el mismo para descalificar al contrario.
En la actual coyuntura política, en la que impera un malestar general en la población, con un declive evidente en la popularidad del gobierno, el expresidente Fernández se aprecia como un fuerte contendor para los comicios del 2028.
A eso se suman la carencia de un sucesor con potencial al liderazgo que encarna en el PRM el presidente Luis Abinader.
Las propias firmas encuestadoras revelan resultados muy favorables a Fernández.
De ahí que se procure proyectar una supuesta contradicción generacional, incluyendo supuestas diferencias con su hijo el senador Omar Fernández.
No obstante para quienes buscan en los años los argumentos del fracaso, basta recordar que cuando el avance del tirano alemán Adolfo Hitler se convirtió en un peligro para Inglaterra y la humanidad, con unos 50 años de edad, durante la Segunda Guerra Mundial, en quien se pensó fue en Winston Churchill, con 64 años, que para 1945, eran muchos.
Los resultados fueron evidentes a favor de los aliados. El estadista británico prolongó su vida hasta 1965, cuando escribía, desde su cama los mejores discursos, aunque señalan algunos, que ayudado por unas copas.
Las tareas de mayor responsabilidad se recomiendan a quienes por su ejercicio dilatado han acumulado experiencia, no obstante por edad le tiemblen las manos.
Un ejemplo más lo ofrece la Iglesia Católica: Cuando fallece su máxima autoridad, el colegio cardenalicio se enclaustra, por el tiempo que estime pertinente, y su resultado es casi siempre la escogencia del más veterano y lúcido de los cardenales, nunca el seminarista de la parroquia.
Con esto no le restó mérito ni derecho ni pasión a la juventud para emprender de manera exitosa las más grandes y honrosas tareas.


Pero resulta que LF todavía no alcanza los 73 años, y aunque no proceden las comparaciones, son siete años menos que los que tiene el actual presidente de EE.UU, Donald Trump.
No obstante en honor a la verdad, ni los críticos más severos del caudillo reformista atribuyen deficiencias ni acciones de mal gobierno, a los años que cumplía Balaguer,