El Sistema 9 11 y las Emergencias

Por Guillermo Tejeda

(Director Resumen Final Digital)

Debe preocupar al más común de los dominicanos, el deterioro que registra el Sistema de Emergencia 9 11, denunciado en múltiples ocasiones en los últimos meses, luego de ser uno de los servicios más eficientes en esos momentos difíciles en el que un segundo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

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Hay relatos dramáticos de personas que han muerto esperando la asistencia del 9 11, cuyo personal al parecer no tiene definida lo que es una real emergencia.

Flotilla de ambulancias entregadas en el Palacio Nacional para las emergencias médicas y que no aparecen cuando toca socorrer a un ciudadano.

Por eso las ambulancias se están tardando más de lo estipulado para las respuestas y en otras ocasiones no llegan o se niegan a enviarlas con el argumento de que el 9 11 “no está para esas emergencias”.

El más reciente caso que ha llegado hasta nuestra redacción es la de un anciano de 88 años que sufrió una fractura de cadera en la segunda planta de su residencia.

Los familiares llamaron para tan delicado traslado, pero la respuesta fue el argumento de que ese caso no le correspondía al 9 11, por lo que no enviaron la ambulancia ni el personal para auxiliar al octogenario paciente.

El Sistema de Emergencia 9 11 le ha costado miles de millones de pesos al bolsillo del contribuyente dominicano, para que se trate con tanta dejadez y displicencia situaciones como la que exponemos y que se han convertido en una práctica recurrente en un servicio que se está dejando colapsar.

Nos llama la atención que el 9 11 esté discriminando emergencias, cuando el presidente Luis Abinader en actos públicos ha entregado decenas de nuevas y modernas ambulancias para socorrer las emergencias, que no sólo se producen en las carreteras con los accidentes de tránsito, sino que también en el hogar y en familias que no cuentan con los recursos para pagar el servicio que ofrecen empresas privadas.

Hace apenas dos meses, en noviembre, se anunciaba con bombos y platillos que se entregaban 33 nuevas ambulancias completamente equipadas al Servicio Nacional de Salud.

Pero aún más, en diciembre, el presidente Abinader entregó otros 58 vehículos para labor de los organismos de respuesta, incluyendo 13 ambulancias más.

Y para este año 2023, el mandatario anunciaba la compra de otras 170 ambulancias para reforzar todo el sistema de emergencia.

Sin embargo, a la hora de una llamada de emergencia el ciudadano se lleva la decepción de que un paciente con una fractura de cadera no es una emergencia para desplazar una ambulancia para socorrerlo desde una segunda planta.

El problema aquí, entonces no es de inversión, es de gerencia, lo que podría estar incidiendo en el lamentable deterioro del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9 11.

El ministro de la Presidencia, Joel Santos, en su condición de presidente del Consejo Nacional del 9 11 está en el deber de investigar lo que está ocurriendo, lo mismo que el Coronel Randolfo Rijo Gómez, director ejecutivo y el amigo Juan Manuel Méndez, director de Servicios de Atención a Emergencias Extra-Hospitalarias.

La situación es grave y se han invertido muchos millones en la compra de ambulancias, para que el ciudadano no reciba atención en el momento oportuno.

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