No es la ADP, es el Ministerio de Educación 

Por Guillermo Tejeda

(Director Resumen Final Digital)

Ante el fracaso que se ha evidenciado en materia educativa en los últimos tres años, las autoridades y sectores que se han beneficiado de la piñata con los multimillonarios recursos del 4 % han lanzado una bien orquestada campaña para tratar de culpar a los profesores del desastre.

El organismo rector de la educación pública en el país, ha concentrado todos sus esfuerzos, no en mejorar la calidad de la enseñanza, sino a manejar el presupuesto que suple el 4% para dar prioridad a negocios que nada aportan a cambiar las graves falencias con las que salen los estudiantes de las escuelas.

Se ha querido culpar a la ADP de los pobres resultados arrojados por la reciente Evaluación Diagnóstica Nacional, que revela los pocos avances, del 2017 a la fecha, en la medición de asignaturas tan básicas como las Matemáticas, Lengua Española, Ciencias Sociales y Naturales.

Los estudiantes de tercero, sexto de primaria y tercero de secundaria no han aprendido prácticamente nada, y no han mostrado avances significativos desde el 2019 a la fecha y la culpa no debe buscarse fuera de los incumbentes del Ministerio de Educación.

Los millones del 4%, han ido a parar a un barril sin fondo, que tiene debajo a sectores empresariales y políticos que se han especializado en hacer negocios en los que menos importa es el bienestar de los estudiantes y mucho menos su preparación académica.

Los logros alcanzados en años anteriores en materia educativa, se han pulverizado, porque el dinero lo han dilapidado y el actual ministro, Ángel Hernández, no ha hecho más que denunciar los errores del pasado que no ha podido corregir, poniendo de manifiesto una crisis gerencial profunda en ese ministerio.

Mientras el ministro y los empresarios que se han servido con la cuchara grande el presupuesto del 4%, apuntan hacia la ADP, buscando responsables por la crisis. En el país, gran parte de los 7,755 centros educativos públicos tienen fallas estructurales, de personal docente y administrativo, mobiliarios, libros, recursos y medios para el aprendizaje.

La otra cara de la moneda es que el 73 % de las escuelas públicas no cuenta con las condiciones de infraestructura, el mobiliario y el equipamiento necesarios, que el Nivel Inicial sólo es capaz de ofrecer servicio educativo al 25.3 % de los niños y que el 43 % de las aulas de centros educativos públicos funciona en espacios sobrepoblados, que superan los 30 estudiantes.

El gremio ha respondido a la campaña de las autoridades, con una radiografía de la escuela dominicana que todos conocemos.

Las  aulas sobrepobladas continúan siendo un enemigo de la calidad educativa, ya que el 43% de las aulas de centros educativos públicos funciona en espacios sobrepoblados, que superan los 30 estudiantes y llegan hasta los 50, por salón. Este déficit de aulas, en la mayoría de los centros educativos públicos, obliga a las escuelas a tener un número de estudiantes por salón muy superior, a lo que sugieren los principios pedagógicos, para la generación de experiencias significativas de aprendizaje.

Mientras esto ocurre, en el ministerio de Educación la prioridad es la compra de una flotilla de vehículos en los que gastarán más de dos mil millones de pesos y el cambio improvisado de uniformes, en lo que se irán otros dos mil millones.

No hay dinero para terminar cientos de escuelas avanzadas hasta en un 90 por ciento en la capital y pueblos del interior, pero aparecen millones para alquilar furgones en los que se improvisarán aulas para albergar a los miles de estudiantes que no han tenido cupo en los planteles.

A esto se agrega que no hay profesores suficientes y los maestros tienen que asumir incluso las labores de los conserjes que tampoco tienen las escuelas.

El déficit de personal docente y administrativo, en los centros educativos públicos, continúa siendo uno de los factores que más negativamente incide en la calidad de la gestión escolar y de la gestión pedagógica. El estudio evidencia que el 30% de las escuelas públicas carece de orientadores y psicólogos, siendo esto una debilidad, para atender necesidades individuales, colectivas y familiares de las escuelas públicas.

En estos tiempos es muy difícil hablar mentiras, sobre todo cuando se trata de Educación, que maneja el más voluminoso presupuesto del Gobierno, que alcanza para montar campañas mediáticas por lo que desembolsan millones de pesos, pero no para nombrar un simple conserje en una escuela, dignificar el salario de los profesores y mejorar la infraestructura escolar, en un país donde hay escuelas que parecen chozas y niños sentados en el piso porque tampoco ha alcanzado el 4% para suministrar butacas, que parece que no es un negocio tan lucrativo como al que han ido a parar los recursos del presupuesto para el sector educativo.

Entonces, por más que se quiera, la culpa no es de la ADP, es de Educación.

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