Lo que dijo Lula luego de ganar la reelección en Brasil

Feliz, feliz es el presidente que tiene un vice de la calidad, de la rectitud de comportamiento y de la lealtad que yo tengo en Alckmin. Hoy mi mensaje a la prensa es de agradecimiento. Tuvimos el menor número de abstenciones de la historia del país.
Tuvimos el menor número de votos nulos. Y tengo que agradecer a las personas que coordinaron nuestra campaña y a los partidos que participaron con nosotros.
Pero quiero agradecer al pueblo brasileño la generosidad que tiene conmigo desde hace mucho tiempo. Y en esta segunda vuelta, agradecer la generosidad de la juventud brasileña, que salió a defender la democracia.
Quiero agradecer a las personas mayores. Hoy vi muchas escenas de personas llevadas a votar por sus nietos, personas que no podían movilizarse, personas con cáncer y con otras enfermedades. Fueron a votar porque logramos convencerlas de que el voto era muy importante para asegurar la democracia en el país.
Quiero agradecer a la sociedad en su conjunto, que fue la que en realidad ganó esta elección. Una elección en la que tuvimos que vencer la intromisión que llegó de afuera a través de las plataformas digitales. Y vamos a tener que regularlas. No es posible que no tengamos conciencia de que el delito en el mundo digital tiene que ser tratado igual que el delito en la vida real.
No podemos aceptar empresas monstruosamente grandes, que ganan millones y miles de millones, que no pagan ningún impuesto en este país y que intentan direccionar su resultado electoral. Esta elección fue una derrota del negacionismo, una derrota de la mentira.
Les confieso que cada vez que iba a un debate me sentía incómodo. Debatí con mucha gente, participé de muchas elecciones, me reúno todos los años con el G20, con los BRICS y con el G7. Me reúno todos los años con los principales presidentes del mundo y discutimos los principales temas del mundo. Pero nunca pensé encontrarme con un representante genuino del milicianismo de este país. Nunca imaginé que una persona pudiera mentir tanto, con tanto descaro, como si no tuviera adentro una sola célula de humanismo.
Parece todo falso. Lo digo porque ustedes saben lo que vi en esta segunda vuelta, en todos los estados de Brasil, y sobre todo ayer en la Avenida Paulista. Creo que nunca habíamos visto algo así, ni siquiera Alckmin, que participó de la campaña de las Diretas, y no solo por la cantidad de gente sino por el entusiasmo.
Me emocioné mucho. Me dieron ganas de pedirle a la gente que cantara el Himno de la Independencia, y me quedé boquiabierto con el entusiasmo con que lo cantaban, sobre todo cuando dice: «o queda la patria libre o morir por Brasil». Fue una demostración de que este país no acepta ser el patio trasero de nadie. Como decía mi cantante preferido, Chico Buarque, a él le gustaba nuestro gobierno porque no le hablaba gritando a Bolivia ni le hablaba bajito a Estados Unidos: le hablábamos de igual a igual a todo el mundo.
Quiero agradecerle a este compañero que está acá, Janones, nuestro general, que tuvo un papel extraordinario en esta campaña para levantar todos los días, a la mañana, a la tarde y a la noche, la moral de nuestra tropa. [Público: «¡Janones, guerrero del pueblo brasileño!»].
No voy a extenderme, pero estas elecciones me enseñaron muchas lecciones. Les puedo garantizar que vamos a cambiar la forma de gobernar este país. Vamos a hacer que el pueblo participe más de nuestras decisiones, y la comunicación digital va a ganar muchísimo espacio.
Mi comandante Rafael, gobernador de Piauí, ya me regaló el celular, y ya estoy aprendiendo a conversar con mi general. Pueden estar seguros de que de ahora en adelante voy a hablar mucho con el pueblo brasileño, muchas veces por día. No voy a permitir que me interpreten periodistas de mala fe.
Voy a decir lo que pienso y lo que hago. Quiero que sepan que una de las cosas que más me motivó en estas elecciones fue no permitir que esta gente ganara para privatizar nuestro SUS (Sistema Único de Salud). Una vez más quiero decirles que, una vez ganadas las elecciones, ya no tenemos adversarios.
Tengo que gobernar para 215 millones. Tengo que gobernar para todas las ciudades. En el próximo mandato voy a tomar muy en serio la política de cuidado de nuestros mayores, que son los responsables de nuestra existencia. Las mujeres van a ser tratadas con mucho más respeto por las políticas públicas brasileñas. Todas las religiones van a ser respetadas en igualdad de condiciones.
No tengo preferencia por ninguna religión. Mi preferencia es el respeto a la fe del pueblo brasileño, para que cada uno ejerza su fe y su espiritualidad como quiera. Al Estado laico le corresponde garantizar la libertad religiosa plena para que todos puedan practicar la suya. Voy a seguir haciendo la revolución de la educación brasileña. Queremos universalizar la escuela de jornada completa hasta la secundaria. Vamos a universalizar el Pé-de-Meia para la secundaria y crear un Pé-de-Meia universitario, para que ningún joven, ninguna chica, deje de estudiar porque tiene que trabajar. Vamos a enseñar más matemática y más ingeniería, porque no quiero depender de una inteligencia artificial china o estadounidense: quiero crear una brasileña.
Tenemos que aprovechar el potencial energético de un país que quizás sea el que más capacidad de energía renovable tiene, para traer los data centers necesarios y almacenar también nuestros datos de Brasil. Y esta gente va a tener que reservar una parte del data center para información brasileña. Queremos que este país deje de ser un país en desarrollo y pase a ser desarrollado, como diría Rafael, con mucha inversión en economía digital, economía verde y economía creativa.
Este país no lo voy a construir yo, porque muchas de las cosas que estoy diciendo acá ni siquiera las sé. Lo van a construir ustedes, porque vamos a ejercitar el potencial creativo de este pueblo para dejar de ser un país periférico. Queremos ser un país central en las decisiones políticas, económicas y en la decisión por la paz. Vamos a enseñarle al mundo cómo se hace política climática.
Este año logramos, por primera vez, reducir la deforestación cuatro años consecutivos. Quiero agradecerle a nuestra compañera, que hizo un trabajo extraordinario. Pero sobre todo, gente, vamos a seguir haciendo la revolución del SUS.
Estoy convencido de que muy pronto Brasil va a ser el país con mayor porcentaje de tratamiento de cáncer del mundo. Tenemos a nuestra querida compañera Ludhmila al frente de nuestro hospital inteligente, financiado por el Banco de los BRICS, que preside Dilma, junto con la USP.
Y vamos a tener 15 terapias intensivas inteligentes para que nadie muera por no recibir tratamiento a tiempo. Este país está listo para ser construido. No voy a usar la palabra «unidad nacional», porque esa palabra no siempre cabe en este país. Pero quiero que sepan que, si depende de mí, este país tiene que ser civilizado. Este país tiene una Constitución. Nadie está obligado a que le guste el que ganó. Pero el que ganó fue electo para gobernar para todos, con respeto a la Constitución y en relación con el Congreso.
Ya hay gente diciendo que Lula va a tener mucha dificultad para gobernar porque el Congreso es más conservador. Yo no elegí el Congreso: lo eligió el pueblo, y con ese Congreso voy a trabajar y voy a aprobar las cosas.
Tengo un orgullo muy grande. Primero, porque soy el único presidente de la República, un metalúrgico sin título universitario, electo cuatro veces. En el mundo solo tuvimos a Roosevelt, que no pudo terminar su mandato porque tenía una enfermedad muy grave. Este Lulita no va a querer otro mandato, pero voy a terminar este mandato enterito, corriendo más que cualquiera de ustedes.
El respeto que me gané del pueblo y el cariño que este pueblo me dedicó, sobre todo las mujeres brasileñas, es algo que jamás imaginé. Jamás imaginé que un político pudiera recibir tanto cariño, tantos homenajes, tantas palabras cariñosas. Se lo debo a ustedes. Se lo debo a ustedes.
Siempre pienso que Dios fue muy generoso conmigo. Hay tanta gente más preparada que yo, con más títulos que yo, que leyó más libros y estudió más que yo. ¿Y por qué fui elegido? Fui elegido por Dios. Siempre creo que Dios tiene el dedo puesto sobre mi cabeza. Siempre lo creo. Así que quiero agradecer a Dios y agradecerles a ustedes, hombres y mujeres de este país, por la fuerza que demostraron. No fuimos Alckmin y yo los que ganamos estas elecciones. Las ganaron Dios, el nacionalismo, la democracia y el futuro que ustedes quieren para sus hijos. Eso fue lo que nos hizo dar vuelta la elección.
Es importante saberlo: es la primera vez que la damos vuelta. Nunca gané una elección en primera vuelta, pero nunca perdí ninguna en segunda vuelta. [Público: «Olê, olê, olê, olá, Lula, Lula»] Tengo dos meses por delante para discutir el gobierno. Quiero reunirme con los empresarios, con los educadores, con los científicos, con las mujeres, con los policías… y también me voy a reunir con el Corinthians. ¡El Corinthians perdió otra vez, che! ¿Adónde vamos a parar? Parece Bolsonaro: solo pierde. Entonces, gente, es así, y quiero que anoten lo que voy a decir.
Pasado mañana, el 27, cumplo 81 años, y asumo un compromiso frente a la prensa y frente a ustedes: voy a hacer el mejor mandato que haya hecho un presidente, pueden estar seguros. Voy a dedicar 20, 24 horas por día a hacer de este país el país que todo el mundo sueña: un país donde la gente sepa que se va a dormir y se va a despertar con mucha tranquilidad.
El gobierno federal nunca tuvo responsabilidad en seguridad pública, porque la Constitución del 88 les pasó toda esa responsabilidad a los estados. Ahora está probado que los estados no dan abasto.
Ahora vamos a entrar nosotros, para devolverles a las mujeres, a los hombres y a los trabajadores la tranquilidad y la paz que necesitan. Para el pueblo trabajador, protección; para el delincuente, cárcel. Eso es.
Un abrazo, gente. Y quiero aprovechar que está acá mi general Janones para decir lo siguiente: dudo que Rusia, China o Estados Unidos tengan un ejército tan victorioso como el ejército de la democracia de este país. Un abrazo a los soldados y a las soldadas de nuestro evento.


No podemos aceptar empresas monstruosamente grandes, que ganan millones y miles de millones, que no pagan ningún impuesto en este país y que intentan direccionar su resultado electoral. Esta elección fue una derrota del negacionismo, una derrota de la mentira.
Siempre pienso que Dios fue muy generoso conmigo. Hay tanta gente más preparada que yo, con más títulos que yo, que leyó más libros y estudió más que yo. ¿Y por qué fui elegido? Fui elegido por Dios. Siempre creo que Dios tiene el dedo puesto sobre mi cabeza. Siempre lo creo. Así que quiero agradecer a Dios y agradecerles a ustedes, hombres y mujeres de este país, por la fuerza que demostraron. No fuimos Alckmin y yo los que ganamos estas elecciones. Las ganaron Dios, el nacionalismo, la democracia y el futuro que ustedes quieren para sus hijos. Eso fue lo que nos hizo dar vuelta la elección.